
Desde bombas solares que aseguran caudal en momentos críticos, hasta cámaras para monitorear los bebederos y estructuras móviles de sombra, permiten reducir el estrés animal y evitar pérdidas de kilos de carne. “Frente a las frecuentes olas de calor el manejo inteligente ya no es un lujo, sino una necesidad para sostener la producción”, afirma Sebastián Maresca, del INTA Cuenca del Salado.








Contó que trabajó como ingeniera en “Escuelas Agrotécnicas, además de grupos de Cambio Rural, Grupo Giser. Siempre relacionada a la actividad tambera que continúa en su establecimiento, destacó que el tambo propio tiene “ochenta vacas en ordeñe con un promedio de 1.200 litros diarios en un sistema pastoril. “En los últimos años hemos retrocedido, en vez de avanzar, por cuestiones que obedecen a lo climático (casi cuatro años de sequía) y a lo económico”, indicó.












