Un potente terremoto de magnitud 7,7 sacudió el sábado Indonesia, en el sudeste asiático, y causó al menos 47 muertos, según el último informe 15:58 (hora española).
El seísmo se registró al norte de la isla de Flores, en el este del país, en plena madrugada, y desató el pánico mientras la población huía a la calle ante el derrumbe de edificios.
Se declaró una alerta de tsunami que posteriormente fue levantada, después de que la Agencia de Meteorología, Climatología y Geofísica de Indonesia (BMKG) informara de que ya no detectaba aumentos significativos del nivel del mar que pudieran amenazar a las comunidades costeras
"Según los informes que hemos recibido, 20 personas han muerto, seis están heridas y dos siguen sepultadas", declaró a AFP el responsable de los equipos de rescate Fathur Rahman, de camino a la regencia de Nagekeo, la zona más afectada por el seísmo.
"Nuestro objetivo será localizar a las víctimas que permanecen bajo los escombros", añadió Fathur.
La subdirectora de geofísica de la BMKG, Nelly Florida Riama, advirtió de que, aunque la alerta de tsunami había concluido, "las réplicas continúan produciéndose".
"Pedimos a la población que mantenga la calma, que no se deje llevar por rumores irresponsables y que siga la información a través de los canales oficiales de la BMKG", añadió Nelly.
Según la Agencia Nacional de Gestión de Desastres (BNPB), en torno a 2.000 residentes de la regencia de Nagekeo fueron evacuaron por sus propios medios tras el terremoto y la alerta de tsunami.
La BNPB señaló que se sintieron temblores en las regencias de Nagekeo, Sikka y Manggarai Occidental, en la provincia de Nusa Tenggara Oriental; en la ciudad de Bima y la regencia de Bima, en Nusa Tenggara Occidental; y en las regencias de Jeneponto, islas Selayar y Maros, en la provincia de Sulawesi del Sur.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado sus condolencias a las familias afectadas por el terremoto y ha afirmado que la UE está dispuesta a movilizar sus satélites de observación de la Tierra del programa Copernicus para prestar ayuda.
"De la solidaridad a la acción, Europa está preparada para poner en marcha Copernicus, nuestros ojos en el cielo, con el fin de apoyar las labores de búsqueda y rescate", escribió en una publicación en X.
Posteriormente, un segundo terremoto de magnitud 6,9 sacudió Pematangsiantar, en la isla occidental de Sumatra, a una profundidad de unos 183 km. El primer terremoto se produjo a una profundidad de unos 10 km.
Los terremotos que se producen a mayor profundidad suelen causar menos daños que los que se producen más cerca de la superficie, ya que la intensidad de las sacudidas disminuye a medida que aumenta la distancia con respecto a su epicentro.
Las autoridades están evaluando las consecuencias del segundo terremoto.


























