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El PBI puede evitar la recesión, pero la industria y el consumo siguen en crisis

La Argentina todavía no puede ser considerada técnicamente una economía en recesión: falta conocer el PBI del segundo trimestre y confirmar si hubo dos períodos consecutivos de caída. 
23/08/2026pregonandopregonando

Sin embargo, los datos disponibles muestran una economía partida en dos. Mientras el agro, la minería, la energía, las exportaciones y las finanzas sostienen la actividad, la industria, el comercio, la construcción y numerosas pymes enfrentan cierres, despidos, concursos y caída de ventas.

Argentina todavía no está técnicamente en recesión. Para que exista una definición formal deben acumularse dos trimestres consecutivos de caída de la actividad. Con los datos de junio del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) publicados por el Indec, se especula con que el segundo trimestre pudo haber retrocedido frente al primero. La Universidad de San Andrés calcula una baja de 0,78%. El dato oficial del PBI para abril-junio se conocerá el 17 de septiembre.

El dato positivo es que en junio el EMAE creció 0,8% respecto de mayo. Si esa tendencia continúa durante julio y septiembre, el tercer trimestre podría mostrar una recuperación frente al segundo y romper la secuencia negativa. De ese modo, Javier Milei podría terminar 2026 sin una recesión técnica y con una economía creciendo entre 2,5% y 3%. Los libertarios tendrán motivos para festejar.

Pero esa será sólo una parte de la fotografía. El 2026 puede quedar registrado como el año en que el modelo oficial mostró con mayor claridad sus ganadores y perdedores: una economía real que crece en determinados sectores, mientras una parte importante del aparato productivo no encuentra todavía un lugar rentable en el nuevo escenario.

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La discusión sobre si hay o no recesión depende, en buena medida, de qué economía se mire. Los números agregados todavía no permiten afirmar que exista una recesión consolidada, pero detrás del PBI aparece una industria orientada al mercado interno que atraviesa una situación mucho más complicada.

El PBI había crecido 0,7% en términos desestacionalizados durante el primer trimestre de 2026 y 2,3% interanual. Para el segundo trimestre, las estimaciones privadas anticiparon una contracción de entre 0,5% y 1% frente al trimestre anterior. Equilibra calculó -0,8%, EcoGo -0,6% e Invecq -0,6%. Sólo Orlando Ferreres estimó una expansión trimestral, de 1,1%.

La explicación aparece al observar qué sectores están creciendo. En el primer trimestre, el agro avanzó 18,1% interanual, la minería 12,3%, la pesca 27,5% y la intermediación financiera 7,5%. Las exportaciones aumentaron 9,8%. En sentido contrario, la industria manufacturera cayó 1,7%, el comercio 0,3% y la inversión se desplomó 11,6%.

La Argentina tiene así una economía a dos velocidades. De un lado están el agro, Vaca Muerta, la minería, las exportaciones y las finanzas. Del otro, la industria, los textiles, el comercio, la construcción y numerosas pymes que dependen del consumo interno.image

Los cierres y ajustes empresarios de 2026 son la expresión más visible de esa segunda economía. El caso emblemático es FATE, que en febrero cerró su histórica planta de San Fernando después de más de ocho décadas de actividad y desvinculó a unos 920 trabajadores. La empresa argumentó que las condiciones del mercado habían vuelto inviable la continuidad industrial.

En el sector textil, la lista es todavía más extensa. Mazalosa cerró su planta de confección en el Parque Industrial de La Rioja, que había sido inaugurada en diciembre de 2022 y producía para Portsaid, Desiderata y System. La decisión afectó a unos 20 trabajadores y fue atribuida a la caída del consumo.

También está el caso de Indumentaria Catamarca. La planta había surgido en 2020 con la participación de marcas como Jazmín Chebar, Billabong, Grisino, Gepetto y Azzaro para recuperar la antigua fábrica 12 de Octubre. Llegó a emplear a unas 150 personas, pero terminará agosto con apenas 20. La empresa atribuyó la situación a la caída de las ventas, el stock acumulado, el aumento de costos y la competencia importada.

Rever Pass tampoco cerró, pero entró en concurso preventivo. IGT33 SA, la sociedad que opera Rever Pass y Be Rebel, presentó el pedido en junio y la Justicia abrió formalmente el concurso el 14 de julio. El pasivo supera los $7.000 millones. La firma tiene más de 100 trabajadores y una red de locales en shoppings.

A estos casos se suman Adient, que cerró su planta de Pueblo Esther, Santa Fe, y comenzó a importar desde Brasil los asientos que antes fabricaba localmente; Leval, que cerró su planta de San Nicolás y despidió a 52 trabajadores; y Granja Tres Arroyos, que suspendió por tiempo indeterminado la actividad de una planta en Entre Ríos, con unos 950 puestos en riesgo.

La situación textil ofrece otro indicador contundente. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas, en doce meses desaparecieron 330 establecimientos vinculados al sector y se perdieron 15.468 empleos formales. Desde diciembre de 2023, la cadena acumula una pérdida de 25.683 puestos y unos 383 establecimientos menos.

Por eso, afirmar que “no hay recesión” es correcto desde una definición estrictamente estadística, al menos hasta conocer el dato oficial del segundo trimestre. Pero puede resultar engañoso si se interpreta que la economía funciona normalmente. No lo hace. Hay sectores que crecen con fuerza mientras otros reducen plantas, despiden trabajadores, acumulan stock, pierden ventas o directamente dejan de producir.

La clave está en qué sostiene el número general. La economía argentina está cada vez más orientada hacia las exportaciones y los sectores intensivos en recursos naturales. El agro, Vaca Muerta, la minería y algunas actividades financieras generan crecimiento, dólares e inversión, pero requieren relativamente menos trabajadores que la industria, el comercio y la construcción.

La paradoja es evidente: el PBI puede evitar una recesión mientras desaparecen empresas de la economía real. Fate, Mazalosa, Indumentaria Catamarca, Rever Pass, Adient, Leval y la crisis de Granja Tres Arroyos no contradicen necesariamente el crecimiento estadístico. Muestran algo diferente: que la economía argentina está creciendo de manera selectiva, mientras una parte importante del aparato productivo todavía no encuentra un modelo rentable para competir con apertura comercial, menor consumo interno y costos locales elevados.

La pregunta, entonces, no es solamente si Argentina está o no en recesión. Es qué sectores están creciendo y cuáles están pagando el costo de esa transformación. Y allí la sensación de recesión es bastante más concreta que la que puede reflejar el número agregado del PBI.

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