
Desde bombas solares que aseguran caudal en momentos críticos, hasta cámaras para monitorear los bebederos y estructuras móviles de sombra, permiten reducir el estrés animal y evitar pérdidas de kilos de carne. “Frente a las frecuentes olas de calor el manejo inteligente ya no es un lujo, sino una necesidad para sostener la producción”, afirma Sebastián Maresca, del INTA Cuenca del Salado.


















