Paola Carreño.Ante la importancia de la ganadería del Mercosur y sus mejores oportunidades en el mercado global, Paola Carreño, consultora de la cadena cárnica, organizó la Mesa internacional de mujeres del agro (MIMA) en la Expo Ganadera de Córdoba. El espacio, integrado por 25 referentes, fue un ámbito en el que compartieron experiencias y aprendizajes para convertirlas en acciones que impulsen a más mujeres a asumir roles de liderazgo.

Foto Paola Carreño.

“La cadena de ganados y carnes regional enfrenta mercados cada vez más exigentes y dinámicos. El sector cuenta con especialistas de amplia trayectoria para asumir puestos de decisión, pero no siempre se visibilizan. El desafío es interconectar y proyectar esos talentos e impulsar espacios de mentoría para fortalecer el sector”, señaló Carreño en diálogo con Valor Carne.

En ese sentido, según reportes de FAO de 2026, unas 575 millones de mujeres trabajan en los sistemas agroalimentarios a nivel mundial, o sea, el 42% de la ocupación total. A esto se suma un dato significativo de Meat Business Women, una red global de profesionales de sector cárnico. “El 32-34% de fuerza laboral en la industria de alimentos, incluida la carne, son mujeres. Y si bien hay un 20% en puestos gerenciales, solo el 6% llega a posiciones de CEO”, comentó.

En este marco, hoy, 15 de octubre, el Día Internacional de las Mujeres Rurales establecido por FAO para reivindicar su rol en la producción de alimentos, compartimos los testimonios de tres participantes del MIMA. Johanna Bottrell de Paraguay y Ana Braceras y Catalina Boetto de la Argentina, son empresarias que, desde el ámbito productivo, gremial, docente y político, desafiaron barreras sociales, rompiendo estereotipos, para abrir camino a una ganadería más competitiva.

Con ellas avanzan todos

Johanna Bottrell es gerente de Cabaña JCB Itaeté, en la Región Oriental de Paraguay, y Presidenta de la Comisión de Exposiciones de la Asociación Rural de su país. De familia ganadera desde hace 100 años, a partir de 2020 se dedicó a la alta genética de las razas Nelore y Braford, además de Texel en ovinos.Johanna Bottrell.


Johanna Bottrell.

“Soy odontóloga y durante la pandemia dejé la profesión, volví al campo y me reencontré con mi verdadero amor. Me aboqué al 100% a reposicionar la cabaña, que mi papá había relegado para hacer cría y recría, una actividad en fuerte expansión”, recordó. “Hoy manejo trescientos vientres puros Nelore e introduje la genética Braford, ya contamos con ochenta madres. Acá, sobre todo en razas cebuínas, no hay mujeres al frente de una cabaña”, contó.

¿El desafío? “Para volver al ruedo tenía que ganarme mi lugar en la pista más importante del país: la Expo Paraguay. Y cuando llevé mis animales a competir, los criadores tradicionales me empezaron a mirar de otra forma. Ahí, me di cuenta de que tenía que dar un paso más y participar en la actividad gremial”, contó, aludiendo a la muy baja presencia femenina en la dirigencia de la Rural.

“Ya tenía experiencia con ovinos, eso fue la escuela para manejarme en las grandes ligas: las cabañas de bovinos”, indicó, detallando que tuvo que mostrar una y otra vez que hacía las cosas bien para ser reconocida. “Entonces, me invitaron a ser miembro de la entidad”, agregó.

En julio de 2026 Bottrell hizo historia al convertirse en la primera mujer en 80 años en presidir la Comisión de Exposiciones. “Con 39 años tuve a mi cargo gestionar 2.400 ejemplares, en quince días. Es un evento superimportante, que mete un millón de personas, en un país con seis millones de habitantes”, aseveró. 

¿El aprendizaje? “Si bien todos saben que conozco el trabajo de campo, tomar decisiones justas y justificarlas ayuda. Y como soy criadora y expositora, siempre defiendo la inversión del productor. Eso agrega valor a mi gestión”, reveló.

Con respecto a lo consensuado en el MIMA, destacó: “Tenemos muchos roles en la sociedad como madres y esposas; y eso a veces asusta, pero hay que animarse, postularse, porque una vez que ocupamos un lugar, somos imparables, transformamos la comunidad del negocio”.

Ana Braceras es cofundadora y Presidenta de Cabaña Casamú, en Zárate, Buenos Aires. Junto a su esposo, el genetista Carlos Sackmann, creó una empresa líder con uno de los planteles Angus de pedigree más grande de la Argentina, y al día de hoy, con 82 años, sigue llevando las finanzas de la firma.

“Para empezar el emprendimiento no solo hacía falta seleccionar el biotipo que se necesita para producir carne, había que formar una empresa desde cero. Ese fue mi rol, Carlos confió en mí y los bancos también”, contó Braceras.


Ana Braceras.

Ana Braceras.En ese sentido, detalló que hace 45 años, cuando se fundó Casamú, la mujer no era tan considerada en los negocios y menos aún en las finanzas, un desafío que se sumaba a un marco de reglas cambiantes y de escaso acceso al crédito. “Siempre me gustaron los negocios y tenía la experiencia de llevar las cuentas de mi marido, que asesoraba 150 mil vientres en todo el país, junto a cinco veterinarios”, aclaró.

Así la cosas, la idea fue volcar las capacidades del matrimonio en una empresa propia. “Pero se necesitaba capital y lo único que teníamos era un departamento en una buena zona de Buenos Aires, nada más. Carlos me propuso venderlo y yo confié de inmediato en el proyecto. Nos arriesgamos, pasamos a vivir alquilando, a pesar de que ya teníamos hijos”, relató, señalando que iniciaron la cabaña con cuatro hectáreas y cuatro madres en la localidad de Cardales, cerca de la capital.

Luego de ocho años, los Sackmann se presentaron en Palermo y ganaron dos veces seguidas el Gran Campeón, con un Angus colorado. Fue un boom, la cabaña creció rápidamente, con la ayuda de financiamiento bancario.

“Fui desarrollando habilidades en la negociación y las relaciones públicas y si bien a los funcionarios de los bancos les parecía raro ver a una mujer en ese rol, nos ofrecían préstamos, creyeron en mi”, subrayó y anticipó que hoy, con seis hijos, dos de ellos trabajando en la empresa, sigue dispuesta a emprender desafíos. 

¿La participación en la Mesa de Mujeres? “Fue una experiencia única. Nos reunimos empresarias y dirigentes, para reflexionar sobre cómo nos tendríamos que mover para ser reconocidas. Pienso que hombres y mujeres deberíamos trabajar en conjunto con la premisa de que compartir es acrecentar”.

Catalina Boetto es directiva de MBG Ganadería, empresa de capacitación de profesionales, y ex Secretaria de Ganadería de Córdoba.

“Empecé en la docencia y la consultoría hace 40 años; y junto a otra ingeniera agrónoma, Ana Gómez Demmel, desarrollamos los primeros softwares nacionales para planificar la alimentación ganadera”, recordó, pormenorizando que desde entonces capacitaron a 5.500 técnicos para utilizar esas herramientas en sus campos: 80% argentinos y 20% de países vecinos. 

“Eso me ayudó a insertarme en un medio con una amplia mayoría de hombres”, contó Boetto, aludiendo a la reputación construida desde su empresa mediante el estudio permanente, la disciplina y las relaciones empáticas. 


Catalina Boetto.

Catalina Boetto.Con esta trayectoria, le llegó una nueva oportunidad: fue desafiada a ocupar el cargo de Secretaria de Ganadería. “Me lo propusieron a pesar de que el gobernador era de un partido político en el que no militaba. Inmediatamente dije que sí, claro, cuando tengo la posibilidad de mover un poquito la aguja no dudo, asumo el compromiso”, recordó Boetto, señalando que fue la primera mujer en esa posición.

¿La tarea como funcionaria? “Pensaba que tendría que dedicarme a aspectos técnicos, mi expertise. Era plena pandemia y enseguida me di cuenta: ¿Por qué voy a decirles a los empresarios cómo tienen que producir? Lo prioritario era simplificarles la vida para que hagan lo que saben hacer en forma eficaz ", relató. Acto seguido, desplegó toda su capacidad operativa para remover la burocracia en la cadena cárnica.

“Pienso que las mujeres tenemos que confiar en nuestras capacidades: decir, sí, yo puedo, yo lo hago. Para eso, hay que participar en espacios donde se toman decisiones, estar en cooperativas, en gremiales. El ejercicio del poder implica trabajar en equipo y, para eso, hay que entrenarse en diferentes ámbitos”, propuso. 

imagenPróximos pasos  

Para finalizar, Carreño reiteró la oportunidad del Mercosur como productora de carne para el mundo. “Sabemos que los equipos con capacidades diversas toman mejores decisiones. El encuentro fue un primer paso para analizar qué hace falta para que el talento de la mujer exprese su potencial en puestos directivos. Ahora, la decisión es seguir adelante para trazar acciones concretas: Habrá próximos eventos del MIMA en 2027, en la Expo Ganadera del Centro, Argentina, y en la Rural de Asunción, Paraguay”, anunció.