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La ropa se desinfla en Argentina mientras los precios generales continúan en alza

Curiosidades18/02/2026 Fashion Network

La ropa se desinfla en Argentina mientras los precios generales continúan en alza

El comienzo de 2026 ha vuelto a poner en evidencia una de las dinámicas más complejas de la economía argentina: mientras la inflación general continúa avanzando, algunos sectores específicos comienzan a mostrar señales de desaceleración e incluso retroceso en sus precios. Entre ellos, uno de los más llamativos es el de la indumentaria y el calzado, que durante el mes de enero registró una caída en términos de precios, en contraste con el aumento del índice general.

Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) experimentó en enero un incremento mensual del 2,9%, manteniendo así la tendencia inflacionaria que ha caracterizado al país en los últimos años. Sin embargo, este dato general esconde realidades sectoriales muy dispares que permiten comprender mejor el comportamiento actual del consumo y las estrategias empresariales.

UNA CAÍDA QUE ROMPE LA TENDENCIA HISTÓRICA
En un contexto donde la mayoría de los bienes y servicios continúa encareciéndose, la baja en los precios de la ropa y el calzado resulta particularmente significativa. Históricamente, el rubro de la moda ha sido uno de los que más presión ha ejercido sobre la inflación en Argentina, especialmente en períodos de devaluación o restricciones a las importaciones.

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No obstante, en enero se registró una reducción aproximada del 0,7% en los precios de este segmento, lo que marca un cambio respecto a la dinámica observada en meses anteriores. Este fenómeno no puede analizarse de manera aislada, sino que responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales que afectan tanto la oferta como la demanda.

Por un lado, el consumo interno ha mostrado signos de debilitamiento, producto de la pérdida del poder adquisitivo de los hogares. A pesar de que el ritmo inflacionario ha comenzado a moderarse en comparación con los picos registrados en años previos, los salarios reales aún enfrentan dificultades para acompañar el aumento del costo de vida.

En este escenario, muchas empresas del sector textil y del calzado se han visto obligadas a aplicar descuentos, promociones o estrategias de liquidación con el objetivo de estimular las ventas y reducir los niveles de stock acumulado.

Otro de los elementos que contribuyen a explicar la baja en los precios es la mayor disponibilidad de productos importados en el mercado local. La flexibilización de ciertas restricciones comerciales ha permitido el ingreso de prendas y calzado provenientes del exterior, generando una presión competitiva adicional sobre los fabricantes nacionales.

Este incremento en la oferta ha tenido un efecto directo sobre los precios finales, ya que las empresas locales deben ajustar sus márgenes para poder competir con productos que, en muchos casos, presentan costos de producción más bajos.

A su vez, la apreciación relativa del tipo de cambio en determinados períodos ha contribuido a abaratar los bienes importados, favoreciendo la incorporación de nuevas marcas y propuestas al mercado argentino.

Más allá de los factores macroeconómicos, el comportamiento del consumidor también ha evolucionado en respuesta al contexto inflacionario. Frente a un entorno de incertidumbre, los hogares tienden a priorizar el gasto en bienes esenciales, como alimentos o servicios básicos, postergando la compra de productos considerados no indispensables.

La indumentaria, en este sentido, suele ubicarse entre los primeros rubros en los que se recorta el presupuesto familiar. Esta retracción de la demanda obliga a los comercios a competir más agresivamente mediante precios, promociones y financiación.

Asimismo, el auge de canales alternativos de compra, como el comercio electrónico o los mercados informales, ha incrementado la competencia dentro del sector, contribuyendo también a contener los precios.

DIFERENCIAS REGIONALES Y ESTACIONALES
El comportamiento de los precios no ha sido homogéneo en todo el territorio argentino. Algunas regiones han mostrado variaciones más pronunciadas que otras, reflejando las particularidades de cada mercado local.

Además, el mes de enero suele estar marcado por la finalización de la temporada primavera-verano, lo que impulsa a los comercios a realizar rebajas con el objetivo de preparar el ingreso de nuevas colecciones. Este factor estacional también influye en la evolución de los precios del sector.

Sin embargo, los analistas coinciden en que la magnitud de la caída observada este año no puede atribuirse únicamente a cuestiones estacionales, sino que responde a un proceso más amplio de ajuste dentro de la industria.

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De cara a los próximos meses, el comportamiento de los precios en el rubro de la moda dependerá en gran medida de la evolución del poder adquisitivo de los consumidores y de las políticas económicas implementadas por el gobierno.

Si la inflación general continúa desacelerándose y los ingresos logran recuperar terreno, es posible que la demanda de indumentaria experimente una reactivación, lo que podría traducirse en una mayor estabilidad de precios.

Por el contrario, si persisten las dificultades económicas, el sector podría verse obligado a mantener estrategias agresivas de precios para sostener el nivel de ventas.

En cualquier caso, la caída registrada en enero constituye una señal relevante dentro de un contexto inflacionario todavía desafiante, y refleja la capacidad de adaptación de una industria que enfrenta múltiples presiones tanto internas como externas.

Fuente: Fashion Network

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